La marcha de la economía mundial siguen favoreciendo a la Argentina. A tal punto que se ha desatado otro viento de cola, como le gusta decir a los economistas, que impulsará el crecimiento del país. Y el economista Ricardo Arriazu es uno de los que sostiene que el primer empuje se observó con la sequía en Rusia y con la menor cosecha agropecuaria de Estados Unidos y ahora se evidencia otra vez con la fiebre consumista de los mercados por las materias primas. El titular del Estudio Ricardo Arriazu y Asociados, firma especializada en análisis económico internacional y finanzas, disertó ayer en esta ciudad invitado por la Fundación del Tucumán. Antes, visitó LA GACETA y, durante la entrevista, afirmó que no hacía falta que la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) decidiera comprar U$S 600.000 millones en bonos soberanos para estimular su economía.
-¿Por qué dice que no hace falta ese estímulo?
-Porque sólo se busca bajar la tasa de interés y subir el precio de los bonos, pero tiene tanta plata que la gente no los quiere tener y va a comprar divisas y activos del exterior. Todo lo que se ve sobre el tipo de cambio, sobre las acciones y el impulso de las materias primas es eso. Otro de los objetivos es producir un efecto riqueza para que la gente gaste. Están claramente asustados (en la FED), pero fueron más prudentes de lo que el mercado pedía.
-Y en este contexto, ¿qué es lo que sucede con la Argentina?
-Esto produjo una suba de las materias primas de casi un 12%. Imagínese que, automáticamente, un aumento del 10% en todos los productos, cosa que no fue, implica unos U$S 3.000 millones extra (0,8% del PBI). Se trata de un impacto brutal y de aquella cifra, el Gobierno se lleva la mitad, en forma directa o indirecta. Que baje el riesgo país, es natural. También lo es que suban las acciones en la Bolsa. De hecho estamos en un intento de "devaluar" al dólar. Por eso ya salió el ministro brasileño (Guido Mantega) a decir que esto es una locura y creo que tiene razón.
-El escenario externo vuelve a favorecer al país...
-Y ya van siete años. Si quiere caracterizarlo, esto es exactamente lo que ocurrió en 2006, cuando EEUU comenzó a bajar la tasa de interés y el diferencial con Europa se dio vuelta y hasta se vio el fracaso de una cosecha importante. En 2006 fue Australia y ahora EEUU y Rusia. Esto genera una burbuja en el mercado agropecuario y los inversores hoy dicen pongamos plata en los fondos agrícolas. Esto no tiene absolutamente nada que ver con la demanda de China o de India. Es puramente oferta, devaluación y especulación, lo mismo que en 2006. Vimos a cuánto llegó entonces esa burbuja que tuvo que explotar. Es plata que está saliendo de EEUU en busca de algo. Y como los precios se nominan en dólares si se devalúa esa moneda, también lo hace el PBI mundial. La gente tiene más plata para comprar y suben los precios.
-¿Qué le espera a la Argentina?
-El país viene creciendo a un ritmo del 12% y en la segunda mitad de este año a un ritmo que es de la mitad. Y esto es por un aumento del valor de la cosecha de más del 50% y una variación del movimiento de capitales. Hasta antes de la decisión de EEUU uno no podía esperar un aumento del valor de la cosecha para 2011 y, al ser un año electoral, tampoco que mejoren los ingresos de capital. Para evitar una caída de la actividad se preveía que el Gobierno debía aplicar una política expansiva y que a esa plata había que sacarla de algún lugar. Ahora, con el aumento del precio de las materias primas no queda otra que volver al laboratorio y hacer los cálculos de nuevo.